Hay momentos en el football en los que el tiempo pasa demasiado despacio, y los field goal lejanos son uno de ellos. La sensación de quietud es agobiante y todos y cada uno de los jugadores en el campo sienten un cierto nerviosismo por saber si todo lo que rodea a la patada ha servido de algo, pero una vez se ha dado la patada si ocurre algo como esto, la verdad es que es como para tirarse de los pelos.
4 botes en el poste bajo antes de caerse y no anotar, que mala leche… por no decir otra cosa
Vía: Videosift



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